Published On: septiembre 24, 20262221 words11,1 min read

Durante mucho tiempo se ha transmitido la idea de que la piel grasa debe secarse, desengrasarse o eliminar todo el sebo posible. Sin embargo, la biología de la piel nos cuenta una historia muy distinta.

El sebo no aparece para perjudicarnos. Es un mecanismo de protección. Forma parte de la película hidrolipídica que ayuda a mantener la hidratación, protege frente a las agresiones externas y contribuye al equilibrio natural de la piel.

Cuando eliminamos continuamente esa protección sin devolverle a la piel lo que necesita, el organismo interpreta que debe seguir produciendo más. Se crea así un círculo difícil de romper: cuanto más intentamos eliminar el sebo, más necesidad siente la piel de producirlo.

Por eso nunca recomiendo limpiar una piel grasa sin aplicar después un cuidado adecuado. Una limpieza que elimina el exceso de sebo puede ser beneficiosa, pero si no devolvemos inmediatamente hidratación y protección, estamos dejando a la piel en una situación que intentará compensar.

Equilibrio nació precisamente para romper ese círculo.

Su objetivo no es luchar contra la piel grasa, sino acompañarla para que pueda recuperar, poco a poco, su propio equilibrio.

Una hidratación que empieza desde la base

Cuando pensamos en una piel grasa solemos pensar en exceso de sebo. Sin embargo, una de las necesidades más importantes de este tipo de piel sigue siendo la hidratación.

Por eso decidí que la base de Equilibrio no fuera agua, sino gel puro de aloe vera ecológico.

El aloe vera (Aloe barbadensis Miller) es una de las plantas mejor estudiadas en el ámbito del cuidado de la piel y una presencia constante en la tradición herbal desde hace siglos. Su gel contiene de forma natural polisacáridos, aminoácidos, vitaminas, minerales y compuestos antioxidantes que contribuyen a mantener la hidratación, el confort y la función barrera de la piel. Además de sus conocidas propiedades calmantes, la investigación también ha descrito su capacidad para favorecer los procesos naturales de reparación cutánea y proteger la piel frente al estrés oxidativo.

Pero hubo otra razón que me llevó a convertir el aloe en la base de esta fórmula.

En la mayoría de los cosméticos, la fase acuosa está compuesta principalmente por agua. En Equilibrio decidí construir la fórmula sobre una base de gel puro de aloe vera ecológico porque entendía que la propia base también debía aportar valor. Desde hace años, diferentes grupos de investigación estudian el aloe como vehículo para la administración tópica de ingredientes, observando que, en determinadas formulaciones, puede favorecer la disponibilidad cutánea de algunos compuestos. Aunque este efecto depende del conjunto de la fórmula y no puede extrapolarse a cualquier cosmético, fue una de las razones que me llevó a elegir el aloe como punto de partida de Equilibrio.

Porque si la hidratación constituye una de las claves para ayudar a una piel mixta o grasa a recuperar su equilibrio, también tenía sentido que empezara desde el primer ingrediente de la fórmula.

Nutrir sin sobrecargar

Cuando hablamos de piel grasa solemos pensar que hay que eliminar la grasa. Sin embargo, la realidad es mucho más interesante.

La piel produce sebo porque lo necesita. El cuerpo no hace nada sin una razón. Constantemente busca mantener el equilibrio, la homeostasis, y el sebo forma parte de esa inteligencia. Constituye una parte esencial de la película hidrolipídica que protege la superficie de la piel, ayuda a mantener su hidratación y actúa como una barrera natural frente al entorno.

Por eso, cuando una piel produce más sebo del que desearíamos, mi objetivo nunca ha sido eliminar esa protección, sino ofrecerle una alternativa para que no necesite seguir produciéndola de la misma manera.

No obligarla a cambiar, sino acompañarla hasta que pueda recuperar su propio equilibrio.

Ahí es donde aparece la jojoba.

Aunque habitualmente hablamos de ella como un aceite vegetal, la jojoba es, en realidad, una cera líquida. Su composición única la convierte en uno de los lípidos vegetales más afines a la piel, con una estructura extraordinariamente compatible con la película hidrolipídica natural.

Esa afinidad le permite aportar protección sin resultar pesada y, al mismo tiempo, ofrecer a la piel una sensación de alivio. Como si, por fin, encontrara una protección muy similar a la que llevaba tiempo intentando construir por sí misma.

Ese es el mensaje que Equilibrio quiere transmitirle: «Ya estás protegida, no necesitas seguir compensando.»

No se trata de engañar a la piel, sino de acompañarla desde el respeto a su propia inteligencia. Igual que quien sale del agua y, al sentir el sol sobre la piel, deja de tensarse poco a poco. Sin prisa. Sin lucha. Recuperando de nuevo la confianza.

Por eso la jojoba no está en Equilibrio simplemente para nutrir. Está para hablar el mismo lenguaje que la piel.

Mucho más que hidratación

La hidratación era solo una parte de lo que buscaba con Equilibrio.

Las pieles mixtas y grasas suelen convivir, o haber convivido, con pequeñas marcas, cicatrices o cambios en la textura provocados por los brotes de acné. Sin embargo, muchas veces estos tipos de piel no encuentran un producto que les permita cuidar esos aspectos sin recurrir a texturas más nutritivas o fórmulas que resultan demasiado pesadas para ellas.

Siempre he sentido que una piel grasa también merece recibir ese cuidado.

Por eso incorporé un extracto de cola de caballo (Equisetum arvense) de elaboración propia, una de las plantas más ricas en sílice de origen vegetal.

El silicio participa en la organización y síntesis del colágeno y del tejido conectivo, desempeñando un papel importante en el mantenimiento de la estructura, la elasticidad y la firmeza de la piel. Por este motivo, la cola de caballo ha despertado desde hace siglos el interés de la fitoterapia y, más recientemente, de la investigación cosmética.

De esta forma, Equilibrio no solo hidrata y ayuda a recuperar el equilibrio de una piel mixta o grasa. También incorpora un cuidado que normalmente encontramos en fórmulas dirigidas a otros tipos de piel, pero haciéndolo desde una textura fresca, una absorción inmediata y sin sensación grasa.

Siempre que una planta puede aportar aquello que la piel necesita, prefiero confiar en toda su riqueza natural antes que centrar la fórmula en un único compuesto. Porque, para mí, las plantas no son un recipiente del que extraer un principio activo. Son organismos extraordinariamente complejos, donde decenas de compuestos trabajan juntos de forma natural. Y es precisamente en esa complejidad donde encuentro gran parte de su valor.

El equilibrio también empieza por los sentidos

En Mandrágora los aceites esenciales nunca forman parte de una fórmula únicamente por su aroma. Cada uno se elige por sus propiedades cosméticas, pero también por el mensaje que transmite durante los primeros minutos de la aplicación. Un mensaje que desaparece del olfato, pero no necesariamente de la experiencia.

Cuando formulé Equilibrio buscaba mucho más que un aroma fresco.

Quería acompañar a una piel que lleva demasiado tiempo sintiendo que necesita protegerse.

Por eso elegí una sinergia muy concreta.

El cedro del Atlas aporta propiedades purificantes y equilibrantes especialmente interesantes para este tipo de piel. Pero, desde la aromaterapia, también representa la estabilidad, el arraigo y la confianza. Es un aceite esencial que invita a dejar de vivir desde la tensión constante y recuperar la sensación de sostén.

La salvia sclarea acompaña ese camino invitando a soltar aquello que el cuerpo mantiene por inercia cuando ya no resulta necesario. Cosméticamente ayuda a equilibrar la piel y, aromáticamente, aporta una sensación de calma, apertura y ligereza.

Por último aparece un pequeño destello de lemongrass.

Su presencia es mucho más discreta, pero para mí era imprescindible. Introduce una nota luminosa, fresca y vital que aporta claridad al conjunto, sin imponerse sobre el resto de la sinergia.

Juntos mantienen una conversación silenciosa.

El cedro parece decir:

«Ya estás sostenida.»

La salvia responde:

«Ahora puedes soltar.»

Y el pequeño destello de lemongrass susurra:

«Recuerda la alegría de ser simplemente tú.»

Quizá por eso este aroma acompaña únicamente los primeros minutos de la aplicación.

No necesita quedarse.

Solo entregar su mensaje.

Como un mensajero que, una vez dicho lo que venía a decir, continúa su camino.

El aroma desaparece.

El mensaje permanece.

Dos vitaminas, un mismo propósito

Hay ingredientes que llaman la atención por sí solos. Y hay otros que trabajan de forma más discreta, acompañando al conjunto de la fórmula.

Así entiendo la presencia de las vitaminas C y E en Equilibrio.

Ambas son conocidas por su capacidad antioxidante y ayudan a proteger la piel frente al estrés oxidativo, uno de los procesos naturales relacionados con el envejecimiento cutáneo y con la exposición diaria a los factores ambientales. Juntas acompañan los mecanismos naturales de protección de la piel, contribuyendo a mantener su luminosidad, firmeza y vitalidad frente al paso del tiempo y las agresiones cotidianas.

No buscaba que fueran las protagonistas. Buscaba que completaran el trabajo del resto de ingredientes.

Porque siempre he creído que una buena fórmula no depende de un único ingrediente extraordinario.

Nace cuando cada uno aporta aquello que mejor sabe hacer.

🌿 ¿Quieres profundizar?

📚 Evidencia científica

🌿 Aloe vera (Aloe barbadensis Miller)

Pharmacological Update: Properties of Aloe Vera and its Major Active Constituents (2020)

Una de las revisiones más completas sobre las propiedades farmacológicas del aloe vera. Resume la evidencia disponible sobre su composición, actividad antioxidante, capacidad para favorecer la reparación cutánea, sus propiedades antiinflamatorias y su interés en dermatología.

PubMed: https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/32183224/

DOI: https://doi.org/10.3390/molecules25061324

Biomedical Applications of Aloe vera (2019)

Revisión científica que analiza las principales aplicaciones biomédicas del aloe vera y resume la evidencia sobre sus efectos antioxidantes, reparadores y protectores de la piel, así como su potencial como ingrediente en formulaciones tópicas.

PubMed: https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/29999415/

DOI: https://doi.org/10.1080/10408398.2018.1496320

🌾 Cola de caballo (Equisetum arvense)

Genus Equisetum L.: Taxonomy, Toxicology, Phytochemistry and Pharmacology (2023)

Una de las revisiones científicas más completas publicadas sobre el género Equisetum. Analiza su composición fitoquímica, la riqueza en compuestos fenólicos, flavonoides y sílice, así como la evidencia disponible sobre sus propiedades antioxidantes, antiinflamatorias y reparadoras. También revisa los estudios relacionados con el mantenimiento del tejido conectivo y la síntesis de colágeno, aspectos que inspiraron la elección de la cola de caballo en la fórmula de Equilibrio.

PubMed: https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/37207877/

DOI: https://doi.org/10.1016/j.jep.2023.116630

Phytochemical Investigation of Equisetum arvense and Evaluation of Their Anti-Inflammatory Potential in TNFα/IFNγ-Stimulated Keratinocytes (2023)

Estudio experimental realizado sobre queratinocitos humanos que identifica diversos compuestos bioactivos presentes en Equisetum arvense y demuestra su capacidad para modular la respuesta inflamatoria en células cutáneas. Refuerza el interés de esta planta como ingrediente cosmético destinado al cuidado de pieles sensibles o con tendencia al desequilibrio.

PubMed: https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/37895949/

DOI: https://doi.org/10.3390/ph16101478

🌰 Jojoba (Simmondsia chinensis)

Anti-inflammatory and Skin Barrier Repair Effects of Topical Plant Oils (2018)

Una de las revisiones más citadas sobre el uso dermatológico de los aceites vegetales. Analiza cómo diferentes lípidos vegetales ayudan a mantener la función barrera, reducir la pérdida de agua, modular la inflamación y favorecer la homeostasis cutánea. Incluye un apartado dedicado al aceite de jojoba y ayuda a comprender por qué elegí este tipo de lípido para Equilibrio.

PubMed: https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/29280987/

DOI: https://doi.org/10.3390/ijms19010070

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