Published On: septiembre 28, 20261306 words6,5 min read

Una fórmula construida para proteger y reparar

Cuando pensamos en la piel, solemos imaginar que toda funciona de la misma manera. Sin embargo, no es así, y los labios son una de las excepciones más representativas.

Su piel es mucho más fina que la del resto del rostro y prácticamente carece de glándulas sebáceas, las encargadas de producir el sebo que ayuda a mantener la hidratación y protege frente a las agresiones externas. Por eso, los labios dependen mucho más de los cuidados que les proporcionamos.

Cada día están expuestos al frío, al viento, al sol, a los cambios de temperatura y a pequeños gestos cotidianos que casi pasan desapercibidos, como humedecerlos con la lengua. Todo ello favorece la pérdida de agua y hace que aparezcan con facilidad la sequedad, la tirantez o las grietas.

Por eso, una buena fórmula para los labios no puede limitarse a aportar una sensación agradable durante unos minutos. Debe crear una barrera capaz de protegerlos frente a las agresiones externas y, al mismo tiempo, favorecer las condiciones necesarias para que la piel recupere su confort de forma natural.

Una base que protege desde el primer momento

Cuando los labios se resecan o aparecen pequeñas grietas, solemos pensar que el problema está únicamente en la falta de hidratación. Sin embargo, una de las primeras necesidades de esta piel es recuperar una barrera capaz de protegerla frente a las agresiones externas.

Si esa protección no existe, el frío, el viento, el sol o incluso el roce continuo siguen favoreciendo la pérdida de agua y dificultan que la piel pueda recuperar su confort.

Por eso, la primera decisión al formular Labibalm no fue elegir las plantas que acompañarían la reparación de la piel, sino construir una base capaz de proteger los labios desde el mismo momento de la aplicación y durante el mayor tiempo posible.

El aceite de oliva virgen ecológico, la cera de abeja y la manteca de karité trabajan de forma complementaria para crear una película protectora confortable que ayuda a reducir la pérdida de agua, nutre la piel y la protege frente a las agresiones del entorno. Pero su papel va mucho más allá de crear esa barrera. Su composición, naturalmente rica en ácidos grasos y otros compuestos de interés cosmético, contribuye a mantener la piel nutrida, flexible y en mejores condiciones para afrontar las agresiones diarias.

Esa barrera no busca aislar completamente los labios del exterior, sino ofrecerles las condiciones que necesitan para conservar su equilibrio y prepararlos para el siguiente paso de la fórmula.

Proteger por fuera. Reparar por dentro.

Crear una barrera protectora es el primer paso, pero por sí solo no siempre es suficiente. Cuando la piel ya está irritada, seca o presenta pequeñas grietas, también necesita ingredientes que acompañen sus procesos naturales de recuperación. Incluso cuando los labios no presentan lesiones visibles, las pieles más sensibles o con tendencia a resecarse necesitan algo más que una protección física. Con Labibalm también se benefician de ingredientes que ayudan a mantener su equilibrio y refuerzan su capacidad de respuesta frente a las agresiones diarias.

Con ese objetivo, Labibalm incorpora tres plantas medicinales con una larga tradición de uso y un amplio respaldo científico en el cuidado de la piel: el llantén, la caléndula y el hipérico.

Lejos de buscar un único ingrediente capaz de cubrir todas las necesidades de la piel, la fórmula combina tres plantas medicinales que se complementan entre sí. Mientras unas favorecen la regeneración de la piel, otras ayudan a calmarla y acompañan su proceso natural de reparación.

El llantén destaca por su capacidad para favorecer la regeneración de la piel y contribuir al proceso natural de cicatrización. La caléndula es conocida por su acción calmante y reparadora, especialmente útil en pieles sensibles o irritadas. El hipérico, por su parte, complementa la fórmula con sus propiedades regeneradoras y suavizantes, ayudando a aliviar la sensación de incomodidad y favoreciendo la recuperación de la barrera cutánea.

Trabajando de forma conjunta, estas tres plantas no solo ayudan a reparar la piel cuando ya ha sufrido una agresión, sino que también contribuyen a mantener los labios en mejores condiciones, favoreciendo que recuperen progresivamente su confort, flexibilidad y equilibrio natural.

Por eso, la fórmula no busca únicamente proteger los labios de las agresiones externas. También acompaña a la piel mientras recupera su bienestar y ayuda a mantenerla más resistente frente a futuras agresiones.

Una fórmula construida desde nuestro territorio

Cada ingrediente de Labibalm responde a una necesidad concreta de la fórmula. Pero también responde a una manera de entender la fitoterapia.

Siempre que es posible, buscamos que el corazón de nuestras formulaciones nazca de plantas e ingredientes propios de nuestro territorio. No solo por una cuestión de proximidad o sostenibilidad, sino porque forman parte de una tradición botánica que conocemos, cultivamos y utilizamos desde hace generaciones.

Por eso, el aceite de oliva y de almendras vírgenes ecológicos, el llantén, la caléndula y el hipérico constituyen la base vegetal de Labibalm. Son ingredientes que representan nuestra manera de entender la formulación: mirar primero hacia nuestro territorio, conocer profundamente las plantas que crecen en él y confiar en ellas cuando pueden ofrecer la mejor respuesta para el cuidado de la piel.

Pero trabajar con plantas locales no consiste únicamente en elegir un origen. También implica conocer cada especie, respetar sus ciclos naturales y cuidar todo el proceso, desde el cultivo y la recolección hasta la elaboración de los extractos que finalmente forman parte de la fórmula. Porque la calidad de una planta no depende solo de su nombre, sino también de cómo ha sido cultivada, cuándo ha sido recolectada y cómo ha sido transformada.

Esa es la filosofía que hay detrás de Labibalm. Un bálsamo construido desde la convicción de que las mejores formulaciones empiezan mucho antes del laboratorio: empiezan en la tierra, en el conocimiento de las plantas y en el respeto por cada etapa de su recorrido hasta convertirse en un producto terminado.

6- ¿Quieres profundizar?

📚 Evidencia científica

Plantago lanceolata y la regeneración de la piel

Histological evaluation of Plantago lanceolata L. extract in accelerating wound healing

Este estudio demuestra que la aplicación tópica de extracto de Plantago lanceolata acelera el proceso de cicatrización, favorece la formación de colágeno, estimula la angiogénesis y reduce la inflamación durante la reparación de la piel. Estos resultados respaldan su uso tradicional como planta regeneradora y cicatrizante.

→ https://doi.org/10.5897/JMPR11.516

Hypericum perforatum y la reparación cutánea

The Effect of Hypericum perforatum on the Wound Healing and Scar of Cesarean

Ensayo clínico aleatorizado que muestra cómo la aplicación tópica de Hypericum perforatum mejora la evolución de la cicatrización y la calidad de la piel durante el proceso de reparación, respaldando su utilización en formulaciones destinadas al cuidado de la piel dañada.

→ https://journals.sagepub.com/doi/10.1089/acm.2009.0317

Hypericum perforatum y los mecanismos de regeneración

Efficiency of Hypericum perforatum on Wound Healing

Este estudio analiza los mecanismos mediante los cuales el hipérico favorece la regeneración cutánea, observando un aumento de la reepitelización, la síntesis de colágeno y la organización del tejido durante el proceso de cicatrización.

→ https://doi.org/10.1016/j.fct.2022.113209

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