Cada fórmula de Mandrágora nace de una elección meditada de ingredientes. No incorporo una materia prima porque sea tendencia o porque aparezca en todas las fórmulas del momento, sino porque considero que realmente aporta valor al conjunto.
Antes de utilizarla, necesito comprender cómo actúa, conocer la evidencia que existe sobre ella y decidir si merece formar parte de la fórmula. Una misma propiedad puede conseguirse de muchas maneras. Las páginas que siguen no hablan solo de lo que aporta cada ingrediente, sino de por qué fue elegido, cómo interactúa con el resto de la fórmula y qué papel desempeña dentro del conjunto. Porque comprender esas decisiones también es comprender cómo entiendo el cuidado de la piel.
Aloe vera
Mucho más que el ingrediente principal
El aloe vera (Aloe barbadensis Miller) es una de las plantas mejor estudiadas en el ámbito del cuidado de la piel y una presencia constante en la tradición herbal desde hace siglos. Su gel contiene de forma natural polisacáridos, aminoácidos, vitaminas, minerales y compuestos antioxidantes que contribuyen a mantener la hidratación, el confort y la función barrera de la piel. Además de sus conocidas propiedades calmantes, la investigación también ha descrito su capacidad para favorecer los procesos naturales de reparación cutánea y proteger la piel frente al estrés oxidativo.
Pero, cuando formulé Destella, hubo otra razón por la que decidí que el aloe fuera el primer ingrediente de la fórmula.
En la mayoría de las cremas, la fase acuosa está compuesta principalmente por agua. En Destella decidí construir la emulsión sobre una base de gel puro de aloe vera ecológico porque entendía que la propia base también debía aportar valor. Desde hace años, diferentes grupos de investigación estudian el aloe como vehículo para la administración tópica de ingredientes, observando que, en determinadas formulaciones, puede favorecer la disponibilidad cutánea de algunos compuestos. Aunque este efecto depende del conjunto de la fórmula y no puede extrapolarse a cualquier cosmético, fue una de las razones que me llevó a elegir el aloe como punto de partida de Destella.
Por eso, en Destella, el aloe vera no es simplemente el primer ingrediente de la fórmula. Es el punto de partida sobre el que se construye todo lo demás.
La otra mitad de la hidratación
Cuando hablamos de hidratación solemos pensar únicamente en “aportar agua”. Sin embargo, mantener una piel bien hidratada es un proceso mucho más complejo. Una hidratación duradera depende de varios mecanismos que actúan de forma complementaria: aportar agua, ayudar a retenerla y mantener una barrera cutánea capaz de evitar su pérdida.
Por eso, al formular Destella, no buscaba incorporar un único ingrediente hidratante, sino construir una estrategia en la que distintos ingredientes trabajaran juntos para apoyar estos procesos de forma equilibrada.
Una vez diseñada la parte acuosa de la fórmula, la siguiente decisión fue construir una fase lipídica capaz de complementar esa hidratación y ayudar a mantenerla a lo largo del tiempo.
Elegí combinar aceite virgen ecológico de rosa mosqueta con aceite virgen ecológico de sésamo porque ambos ofrecen perfiles lipídicos diferentes y complementarios. Más que buscar un único aceite “estrella”, buscaba una combinación capaz de aportar nutrición profunda, proteger la barrera cutánea y acompañar los procesos naturales de renovación de la piel.
Rosa mosqueta: mucho más que un aceite regenerador
El aceite virgen de rosa mosqueta es uno de los aceites vegetales con mayor tradición en el cuidado de la piel y uno de los más estudiados por su composición. Su riqueza en ácidos grasos esenciales, carotenoides, fitoesteroles y vitamina E lo convierte en un aliado especialmente interesante para pieles secas, maduras o fotoenvejecidas.
Diversos estudios han observado que su uso continuado puede contribuir a mejorar la elasticidad cutánea, suavizar la apariencia de líneas finas y arrugas y favorecer una mayor uniformidad del tono de la piel.
Más allá de estas propiedades, siempre me ha interesado especialmente su capacidad para acompañar los procesos naturales de renovación cutánea respetando la fisiología de la piel, sin recurrir a mecanismos agresivos.
Sésamo: el equilibrio silencioso de la fórmula
El aceite virgen de sésamo rara vez ocupa los titulares, pero para mí es uno de esos ingredientes que aportan mucho más de lo que aparentan. Su perfil equilibrado de ácidos grasos esenciales, junto con su contenido natural en vitamina E, sesamina, sesamolina y sesamol, le confiere una notable capacidad antioxidante y una excelente afinidad con la piel.
Además de ayudar a mantener la función barrera y proteger frente al estrés oxidativo, aporta una textura sedosa y una nutrición equilibrada que permite que Destella resulte confortable incluso en el uso diario, sin dejar sensación pesada ni grasa.
La decisión detrás de la fórmula
No buscaba que un aceite sustituyera al otro, sino que cada uno aportara aquello que el otro no podía ofrecer por sí solo.
La rosa mosqueta aporta una composición especialmente interesante para acompañar la renovación de la piel madura y mejorar su aspecto. El sésamo aporta estabilidad, protección antioxidante y una nutrición que hace posible una textura ligera y agradable de utilizar cada día.
Nutrir la piel no significa simplemente aportar aceites. Significa ofrecer los lípidos que necesita para mantener una barrera cutánea sana, protegerse frente al estrés oxidativo y conservar mejor su propia hidratación. Esa es la función que desempeñan la rosa mosqueta y el sésamo en Destella: formar parte de una estrategia en la que cada ingrediente aporta aquello que mejor sabe hacer para ayudar a la piel a mantener su equilibrio natural.
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